Visita el Papa la basílica del “Sagrado Corazón”
18/03/2026
(ANS - Roma, Italia. 22 de febrero de 2026) El primer Domingo de Cuaresma, el papa León XIV realizó una visita pastoral a la basílica del “Sagrado Corazón de Jesús” en Via Marsala, confiada a los Salesianos de Don Bosco. Un acontecimiento de gran significado eclesial y espiritual, que vio a la comunidad reunirse en torno al Sucesor de Pedro en un clima de alegría, comunión y participación.
El Papa fue recibido por el aplauso de los fieles y por los representantes de los diversos grupos parroquiales. Desde sus primeras palabras, recordó el significado del nombre del recinto como símbolo de un «amor sin confines, misericordioso y universal».
Después, se realizó la celebración eucarística, presidida por el Santo Padre y concelebrada por el Cardenal Baldo Reina, el Cardenal Giuseppe Versaldi, SDB, Don Fabio Attard, SDB, Rector Mayor de los Salesianos y por el párroco el P. Javier Ortiz Rodríguez.
En el corazón de la homilía, el Papa León XIV invitó a los fieles a vivir el tiempo cuaresmal como un “camino de retorno” a las fuentes de la fe, redescubriendo la gracia del bautismo. Partiendo de un paralelo entre el relato del Génesis y el Evangelio de las “tentaciones de Jesús”.
El Pontífice puso en el centro el "drama de la libertad": «La tentación, antigua como el hombre, de pensar que la autonomía de Dios sea condición para la propia felicidad. ¿Puedo realizar mi vida en plenitud diciendo "sí" a Dios? O bien, ¿para ser libre y feliz, debo liberarme de Él?» preguntó el papa, indicando que en Cristo el desierto rechaza las seducciones del maligno. «El rostro del hombre nuevo, la revelación de una libertad que se cumple en el amor y en la obediencia filial al Padre».
Particularmente significativa fue la presencia de cinco catecúmenos, que recibirán los sacramentos de la Iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual. El Santo Padre los indicó como “signo” de un nuevo inicio para toda la comunidad, recordando que el bautismo es una gracia dinámica, que acompaña la entera existencia y hace capaces de una libertad auténtica: «No dominio o poder, sino don de sí, fraternidad vivida en Cristo».
Posteriormente, el Papa dirigió un saludo a la comunidad salesiana presente. Se centró en el valor de la historia, y el que ésta no sólo mira al pasado, sino también, al impulso de vivir «una hermosa tradición de servicio, caridad y trabajo con los jóvenes».
Al término de su saludo, le regalaron al Santo Padre una imagen del Sagrado Corazón. La obra fue realizada por la artista Silvia Allocco, y llevada al altar como signo visible de la devoción y del afecto de la comunidad hacia él.
El Papa fue recibido por el aplauso de los fieles y por los representantes de los diversos grupos parroquiales. Desde sus primeras palabras, recordó el significado del nombre del recinto como símbolo de un «amor sin confines, misericordioso y universal».
Después, se realizó la celebración eucarística, presidida por el Santo Padre y concelebrada por el Cardenal Baldo Reina, el Cardenal Giuseppe Versaldi, SDB, Don Fabio Attard, SDB, Rector Mayor de los Salesianos y por el párroco el P. Javier Ortiz Rodríguez.
En el corazón de la homilía, el Papa León XIV invitó a los fieles a vivir el tiempo cuaresmal como un “camino de retorno” a las fuentes de la fe, redescubriendo la gracia del bautismo. Partiendo de un paralelo entre el relato del Génesis y el Evangelio de las “tentaciones de Jesús”.
El Pontífice puso en el centro el "drama de la libertad": «La tentación, antigua como el hombre, de pensar que la autonomía de Dios sea condición para la propia felicidad. ¿Puedo realizar mi vida en plenitud diciendo "sí" a Dios? O bien, ¿para ser libre y feliz, debo liberarme de Él?» preguntó el papa, indicando que en Cristo el desierto rechaza las seducciones del maligno. «El rostro del hombre nuevo, la revelación de una libertad que se cumple en el amor y en la obediencia filial al Padre».
Particularmente significativa fue la presencia de cinco catecúmenos, que recibirán los sacramentos de la Iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual. El Santo Padre los indicó como “signo” de un nuevo inicio para toda la comunidad, recordando que el bautismo es una gracia dinámica, que acompaña la entera existencia y hace capaces de una libertad auténtica: «No dominio o poder, sino don de sí, fraternidad vivida en Cristo».
Posteriormente, el Papa dirigió un saludo a la comunidad salesiana presente. Se centró en el valor de la historia, y el que ésta no sólo mira al pasado, sino también, al impulso de vivir «una hermosa tradición de servicio, caridad y trabajo con los jóvenes».
Al término de su saludo, le regalaron al Santo Padre una imagen del Sagrado Corazón. La obra fue realizada por la artista Silvia Allocco, y llevada al altar como signo visible de la devoción y del afecto de la comunidad hacia él.